Lunes, 26 Mayo 2014 09:15

Resacas de Semana Santa (y 3): Alma y Cuerpo

Dice Antonio Gala que Córdoba tiende “duende” y Sevilla “alma” … y añade que en Córdoba habita el misterio y en Sevilla la luz. Y es que Gala, dulzón en ocasiones, tiene una prosa capaz de recrear espacios infinitos allí donde la vida parece perfilarse con decrépitos pinceles.

Digo esto porque duende y alma se trampantojan, al menos ante mi, cuando uno va a Córdoba y ve a un guiri sobre puesto de sombrero cordobés, o va a Sevilla y así, como quien no quiere, por la primera esquina que dobla, escucha el típico ¡ay “mi arrma”! En ese momento uno ve la diferencia que hay entre la mirada de Antonio Gala y la de quien suscribe esta reflexión.

Pero a lo que íbamos, quizás sea porque hace tiempo que no voy a Sevilla o porque me encuentro en un tiempo a todas luces crepuscular, pero he de confesaros que a mi me va poco el “arrma”. ¡Qué le vamos a hacer, me va más el cuerpo!

De hecho, yo creo que lo del “arrma” ha sido un invento innecesario que se nos ha colado en la religión hace cuatro días. Me explico: los judíos no creían en un alma con capacidad para vivir fuera del cuerpo; para la cultura judía el ser humano era una unidad psico-somática. Es verdad que los cristianos flirtearon, para sobrevivir culturalmente, con el pensamiento griego, y éste le metió en la cabeza la existencia de un alma inmortal más allá del cuerpo. También es verdad que los cristianos le pararon los pies a los griegos y en el núcleo de su credo, el que todavía rezamos hoy, afirmamos, no sin descaro,  “creo en la resurrección de la carne”. A pesar de eso, en las esquelas del tanatorio, cuando anuncian un funeral, suelen poner “misa por el alma de …”, afirmación a todas luces tan extremadamente comprometida que si nos pusiéramos exquisitos rozaría la heterodoxia católica.

Perdonen esta digresión, pero en ocasiones se me va la cabeza y no se parar. Todo esto viene a cuento de que yo lo del “arrma” en semana santa no lo llevo bien. Yo no se si la semana santa de Hellín tiene idiosincrasia o no. Desde luego, si buscamos “armas” gemelas es porque idiosincrasia tenemos poca. No está mal aprender, pero con cuidado, con mucho cuidado, no sea que convirtamos la idiosincrasia en indiosincrasia, donde lo exótico anula a lo estético y lo efímero a la buena tradición.

En cualquier caso, en Hellín, en esto del “arrma” somos bastantes moderados, sobre todo en relación con nuestras imágenes de cristos y vírgenes. Me cuentan de un pueblo cercano al nuestro en el que fíjense si tiene “arrma” alguna de sus imágenes que hasta mueven su brazo bendiciendo. A mi juicio semanasantero (como dirían los castizos), ahí el “arrma” se convierte en idolatría preocupante. Y es que la religión, convertida en espectáculo, vende mucho porque se consume más aún a riesgo de degenerar en perverso y alienante engendro. Una religión así, evidentemente que es el opio del pueblo, como diría aquel.

Soluciones…. muchas. Yo, por mi manera de ser, respeto el “arrma”. Pero pondría en primer lugar, en Semana Santa (esta vez con mayúsculas) el cuerpo. Como he leído recientemente en una magnífica reflexión en la prensa hellinera, pondría en primer lugar el cuerpo de los “crucificados de la vida”. La Semana Santa tendrá sentido si, como dice el Papa Francisco, cuando, lleváis en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, … indicáis, primero a vosotros mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme”.

Y por si hubiera algún tipo de duda en sus afirmaciones, el papa, hablando de los crucificados de la vida, afirma: “las llagas de Jesús tú las encuentras haciendo obras de misericordia, dando al cuerpo – al cuerpo – y también al alma, pero – subrayo – al cuerpo de tu hermano llagado, porque tiene hambre, porque tiene sed, porque está desnudo, porque es humillado, porque es esclavo, porque está en la cárcel, porque está en el hospital. Estas son las llagas de Jesús hoy. Y Jesús nos pide que hagamos un acto de fe, en Él, pero a través de estas llagas”. Impresionante.

Conclusión después de estas resacas: si queremos hacer de la semana santa espectáculo, consumo y entretenimiento…cuidemos el “arma”; pero si queremos hacer de la Semana Santa fe y religión, cuidemos el cuerpo…como dice el Papa Francisco.

De compras