Lunes, 16 Noviembre 2015 16:43

Técnicos especialistas confirman en Hellín “errores” en el Plan Hidrológico del Segura que deberían invalidarlo

Si de algo ha servido la Jornada celebrada en la mañana del lunes en Hellín sobre “Los recursos hídricos en el sureste de Albacete” que organizaba la Plataforma de Regantes de la Cabecera del Segura , es para que se pusieran “sobre la mesa” aquellos argumentos que han llevado a este colectivo a recurrir el Plan de Cuenca del Segura o a entidades, como el Ayuntamiento de Hellín, a presentar alegaciones y votar en contra del mismo.

Unas objeciones al Plan Hidrológico de esta cuenca que, hasta ahora, el que desconocía su contenido veía como una lucha meramente política y territorial. Hoy, invitados por esta Plataforma, diferentes técnicos argumentaban esa oposición con datos a priori más objetivos que los que provienen de los actores de esa mal llamada “guerra del agua”.

Especialistas como Francisco Delgado, Catedrático de Derecho Administrativo de la UCLM, que expuso la argumentación en la que se había basado el Recurso presentado a este Plan, o del geólogo de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Francisco Turrión, especialista en Hidrogeología Aplicada, que hablo claramente de “errores en el PHC del Segura” y de sus lesivas consecuencias.

Turrión criticó abiertamente el Plan Hidrológico del Segura actualmente vigente 2009-2015, así como su revisión (2015-2021), pendiente de aprobar por el Gobierno, asegurando que contiene 5 errores en materia de aguas subterráneas “que lo invalidan para prohibir nuevas concesiones y nuevos pozos de menos de 7.000 m3/año en la provincia de Albacete en particular y en la cuenca del Segura en general”.

Señaló, como el primero de esos errores que el Plan del Segura “no calcula el agua subterránea que contienen sus embalses subterráneos”, es decir, sus acuíferos o masas de aguas subterráneas. Explicó que estos almacenamientos de agua ignorados, fueron estimados a finales de los años 70 por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y por el antiguo IRYDA en unos 100.000 hm3 en el conjunto de la cuenca del Segura. Una cifra que es 100 veces superior al total del agua que pueden acumular sus embalses superficiales.

Como segundo error destacó que  “tampoco calcula el agua subterránea que se trasfiere lateralmente entre acuíferos sin pasar por los ríos, ni la descarga subterránea al mar”, una corriente subterránea que, según explicó, recientes publicaciones científicas indican que es anualmente 15 veces superior a la fluvial en las costas del Mediterráneo y 5 veces superior en los océanos del mundo.

El tercer error destacable para Turrión es que “los datos medios climáticos de lluvia media caída en la cuenca y de evapotraspiración real media que en ella se produce al año no han sido estimados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) del Ministerio de Agricultura, sino por el Centro de Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) del Ministerio de Fomento”, algo que en su opinión contraviene la normativa sobre Planificación Hidrológica de España.

El geólogo incidió en que este hecho puede suponer un error, en cuanto al cálculo del agua total propia de la cuenca del Segura, de más de la mitad. Para Turrión lo que para el Plan son 691 hm3/año de recursos naturales propios, pueden ser de 1.522 hm3/año. Todo ello por aplicar una especie de “regla del 10%”, que consiste en reducir lo que llueve un 10% de lo que llueve en realidad, unos 400 mm según el propio documento inicial de dicho Plan, y decir que se evapotranspira un 10% más de lo que lo hace en realidad. Explicó que el 90% de la lluvia caída dice el Plan del Segura que se evapora, y en cambio, aseguró, el Plan del Júcar lo establece en el 80%.

El cuarto error que señaló es que el Plan “no define los acuíferos inferiores”, y sólo reconoce la existencia de un único acuífero inferior Sierra del Segura. Argumentó que, no obstante, aun siendo el más grande de la cuenca del Segura, y que ocupa el 8% de su extensión total, “no calcula ni el agua que tiene, ni la que se le infiltra anualmente, ni la que cede lateralmente”, indicando irónicamente que “el mayor acuífero está sin agua para el Plan del Segura”.

El último de estos errores considera Turrión que es “la medida del estado cuantitativo de los acuíferos”, o lo que es los mismo, la variación del nivel del agua en dichas masas de aguas subterráneas, “no se ha hecho en pozos de observación representativos, como obliga la normativa, sino en pozos de bombeo”, advirtiendo que  de ellos se están extrayendo agua constantemente, bien en continuo o en ciclos diarios, lo que en su opinión distorsiona la apreciación del estado real del acuífero. Unos datos que, afirmó, “son antiguos y están desfasados”, explicando que la última medida se realizó en 2009, cuando aún no estaba construida la Red Oficial de Piezometría de la Cuenca del Segura, formada por más de 50 pozos nuevos distribuidos por toda la cuenca del Segura y alejados de los pozos de bombeo y que costó algo más de 7 millones de euros.

Aseguró que esa Red Oficial de medida del nivel del agua en los acuíferos del Ministerio de Agricultura y de la CHS, lleva operativa y en perfecto estado de funcionamiento desde 2009 hasta hoy, y el nivel del agua en los acuíferos a lo largo del tiempo “indica que ningún acuífero de la provincia de Albacete está sobreexplotado”, al contrario, “están infrautilizados y en equilibrio hidrodinámico como lo han estado siempre”.

Francisco Turrión aseguró, a la vista de todos estos errores, que “la cuenca del Segura no tiene déficit, sino un superávit de 131 hm3/año incluso sin contar con el agua del trasvase Tajo- Segura”.

Para el geólogo, las consecuencias de estos errores son graves, ya que la declaración como cuenca deficitaria permite que el Plan del Segura no otorgue nuevas concesiones de agua subterráneas, ni utilizar los pozos de menos de 7.000 m3/año para riego de leñosos, ni sustituir el agua cara industrial abastecida por las redes municipales por agua subterránea, que es mucho más barata, impidiendo, en su opinión, “el desarrollo económico sostenible de la mitad norte de la cuenca del Segura y dificulta la salida de la crisis”.

En sus conclusiones afirmó que “El Plan Hidrológico del Segura hace lo contrario de lo que debe hacer un Plan Hidrológico, a la luz de la Constitución y de la Ley de Aguas, que es promover las condiciones favorables para el progreso social y económico, con una distribución de la renta más equitativa, mediante la satisfacción de las demandas de agua encaminadas a fomentar el equilibrio y la armonización del desarrollo regional y sectorial en armonía con el medio ambiente y el buen estado ecológico del dominio público hidráulico”.

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