Martes, 12 Noviembre 2013 09:07

Cardenalis et Cubicularius Virginis et Christi

Un avezado lector me ha advertido cariñosamente sobre el riesgo de mis escritos en El Objetivo de Hellín. El motivo de su preocupación recae en el hecho de que, en su opinión, al utilizar en mis reflexiones la figura literaria de la retranca, lo escrito no sea adecuadamente interpretado por el paciente lector. El arte de la retranca consiste en utilizar el lenguaje de tal manera que oculte una intención, y así en lo dicho, se sugiera lo querido, aunque disfrazado. Pues bien… a tanto no llego. Creo que lo que digo, lo digo y se entiende, no necesitando de disfraz porque no tengo nada que ocultar.

Sí que es cierto que quizás utilice en ocasiones la ironía. Pero la ironía no es lo mismo que la retranca. La ironía consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. La ironía siempre ha sido un género literario muy cultivado, porque sirve no pocas veces de desahogo allí donde el pensamiento único se impone como único además de como intolerante. El pensamiento único, en ocasiones, se reviste de mansedumbre fofa o de dogmatismo inculto y es entonces cuando más hay que utilizar la ironía, porque hay dos especimenes humanos muy peligrosos, a saber, los lobos con piel de cordero y los tontos con un reglamento en la mano.

Dicho todo lo anterior para despejar toda duda sobre las intenciones generales del que suscribe esta sección, aclaro que todo lo que sigue a continuación está escrito sin retranca. Mayor claridad ya no puedo expresar y si cabe alguna duda de mis palabras, solicito la misericordia del lector porque al fin y al cabo uno no es periodista sino sacerdote, sin que sirva esto de excusa a la hora de pedir responsabilidades por lo escrito.

Todas las provincias (diócesis, en lenguaje eclesiástico) se disponen estos días a clausurar este magno acontecimiento que ha supuesto el año de la fe. Desde hace pocos días, en los habituales medios de información religiosa se suceden informaciones varias en este sentido. Nuestro obispo diocesano, Don Ciriaco, así nos ha convocado por carta a todos los cristianos a “participar en la clausura del mencionado Año”. El acto diocesano de clausura en Albacete será el día 23 de noviembre en la Santa Iglesia Catedral y en el Auditorio Municipal.

De igual modo nuestro Obispo nos invita el mismo día 23 a “la clausura del año de la fe en  Hellín en un acto solemne que la Unión de Cofradías ha preparado con esmero. A las cinco de la tarde, desfile de alguno de los tronos de la Semana Santa, y a continuación, la Santa Misa, que tendré el gusto de presidir” (añade nuestro Obispo). Desde esta columna animamos a la participación.

Por otra parte las Asociación de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Hellín ha organizado dos conferencias para enmarcar los actos arriba señalados. En primer lugar, el día 12 de noviembre, una reflexión del Emmo. Rvdmo. Sr. D. 
Carlos Amigo Vallejo, Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla. El Papa Francisco, en una reciente homilía pronunciada en la plaza de San Pedro, con motivo de las Jornadas de las Cofradías y de la Piedad Popular, resaltaba el valor de la “eclesialidad. La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros Pastores”.  No cabe ninguna duda de que la presencia de un cardenal entre nosotros es una muy clara expresión de la profunda comunión del colectivo cofrade hellinero con sus pastores. No en vano eso es lo que representa un cardenal: la plena comunión con la Iglesia puesto que ellos “están vinculados, de una manera muy estrecha y especial, con el ministerio del Obispo de Roma”.  Que duda cabe de que los cardenales son una buena expresión de una Iglesia que, también en palabras del Papa Francisco “debe caminar con la gente y tomar el camino del pobre".

Por otra parte, el viernes 22 de noviembre, la reflexión que servirá conjuntamente con la anterior como clausura del Año de la Fe en la propuesta que nos hace la Asociación de Cofradías y Hermandades de Hellín, correrá a cargo de Don David Calleja Ruiz, reconocido diseñador y asesor artístico. Ciertamente la ornamentación de nuestras imágenes pasionales, para todo el mundo cofrade, es proporcional a la calidad de su fe, debiéndose cuidar con el mayor esmero posible dicha expresión artística. Así de contundente ha sido recientemente el Papa Francisco cuando al respecto ha afirmado la importancia de cuidar todo lo ornamental de nuestra Iglesia porque “no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado”.

Por tanto es de agradecer a la Asociación de Cofradías y Hermandades el acierto que ha tenido en la elección de ambas personas, cardenalis et cubicularius Virginis et Christi, para preparar  el “acto solemne” –en palabras de nuestro Obispo Don Ciriaco- de “la clausura del año de la fe en Hellín”, cuya Santa Misa tendrá “el gusto de presidir”.

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