Lunes, 17 Abril 2017 17:41

La Parroquia de la Asunción recibe como donación un Misal del siglo XVIII con el que se consagró la Capilla de la Dolorosa

El pasado sábado 15 de abril se procedía al acto de entrega y donación a la Parroquia de Ntra. Sra. de La Asunción de Hellín de un Misal veneciano que, durante la Cuaresma, ha podido ser contemplado en la exposición Plus Quam Perfectus.

Un acto sencillo, realizado en la Capilla de Ntra. Sra. de los Dolores, al que asistía el donante de este interesantísimo ejemplar, José Albertos, y el cura párroco Ricardo Magro, en representación del consejo parroquial de pastoral, que lo recibía, en presencia del presidente de la ACH, Francisco Juárez, y el presidente y el vicepresidente de la Hermandad de Cristo Yacente, Vicente Mas y Antonio Albertos.

José Albertos entregó el Misal asegurando que su intención era que pudiera ser disfrutado por los fieles que acudían a la parroquia y por los ciudadanos de Hellín en general, confiando en que estará en buenas manos y que, de esta forma, seguirá conservándose al menos otros 200 años.

El ejemplar se trata Misal Romano impreso en Venecia en 1764, en cuya página de cortesía conserva la siguiente inscripción: “Se celebró la primera Misa en esta capilla de Ntra. Sra. de los Dolores día 15 de Abril de 1812 por D. Nico- las Claramonte cura economo de la Parroquia de esta Villa de Hellín”. Por lo tanto en el día elegido para la donación se cumplían exactamente 205 años desde, tal y como indica la inscripción, el ejemplar fue utilizado para celebrar la primera misa en la citada capilla, que seguramente hasta ese momento solo había tenido un uso cultual y funerario familiar. El estudio y la autentificación del ejemplar fueron realizados por los historiadores Francisco Javier Donate y Pablo Cánovas.

El párroco de La Asunción, Ricardo Magro aseguró que la comunidad a la que ahora representa seguirá cuidando y custodiando este Misal, tal y como lo ha hecho la familia Albertos hasta la fecha, así como poner los medios para que pueda ser contemplado y disfrutado. Agradeció profundamente el gesto de esta donación, y no ocultó su satisfacción por que “este libro vuelva al lugar donde comenzó su historia”.

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